En este post, decidimos recomendarte algunos lugares que te resultarán muy útiles a la hora de buscar información, inspiración, ideas, etc:Marketing Integral - Asesoramiento Estratégico en Marketing para Pymes y Profesionales. Marketing Político y Electoral.
Mostrando entradas con la etiqueta GERENCIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GERENCIA. Mostrar todas las entradas
30 de noviembre de 2014
Blogs y Webs que no podes dejar de mirar
En este post, decidimos recomendarte algunos lugares que te resultarán muy útiles a la hora de buscar información, inspiración, ideas, etc:8 de octubre de 2014
VIDEOS PARA COLECCIONAR II
Este es un segundo envío de los videos que te recomendamos. Ya habrás visto algunos de ellos y seguramente hay otros que no hemos incluido.
1 de octubre de 2014
LAS 4P QUE NECESITA LA EMPRESA EN LAS REDES
3 de agosto de 2014
La crisis y las oportunidades
Las mejores oportunidades suelen aparecer en la crisis. Eso
es lo que dicen.
Muchos emprendedores consultan sobre cual es el mejor sector
para iniciar un emprendimiento y la verdad es que como consulta suele tener muy
poca precisión (sería una irresponsabilidad arriesgar una respuesta, y el
mercado de irresponsables esta saturado).
6 de julio de 2014
5 tendencias que todo retailer debe de tener en cuenta
Por Alan Campos
La forma en la que evoluciona el
mercado ha cambiado también la forma en que interactuamos y consumimos
las marcas, haciendo cada vez menos necesario el transportarnos a un
cierto espacio para poder adquirir los productos que necesitamos. Éstas
son 5 tendencias del retail en las que se debe poner especial atención
de acuerdo con Trendwatching.
1.- Mercaderes nómadas: Una de las industrias que más ha crecido (y que más lo seguirá haciendo) en los últimos años es el e-commerce,
situación que ha hecho cada vez menos necesario que el consumidor se
desplace hasta una tienda. Derivado de lo anterior es que cada vez
existen más negocios móviles, capaces de desplazarse hasta donde sea que
el consumidor lo requiera. Como dice el dicho, “si la montaña no va a
Mahoma, Mahoma va a la montaña”.5 recomendaciones para crear engagement y fidelización
En años recientes el término “engagement” ha adquirido cada vez mayor relevancia dentro del crecimiento de una marca,
y es que si tomamos en consideración el creciente número de usuarios
que se mantienen interactuando con nuestra empresa o negocio (y aquí se
incluye por supuesto nuestros propios colaboradores, clientes,
proveedores y empleados), podremos destacar la importancia de
herramientas de comunicación y colaboración con el objetivo de
involucrar y fidelizar audiencias.
Engagement no es una estrategia, es un
objetivo que se logra únicamente combinando diversas estrategias que,
orientadas a dicho propósito, nos ayudarán también a fidelizar a
nuestros clientes y colaboradores. ¿Y cómo lograrlo? En primera
instancia creando un plan de marketing que contenga estrategias
puntuales orientadas a generar “top of mind” y en segundo lugar
fidelizando a clientes y colaboradores, es decir, otorgando valor a cada
consumidor y a cada empleado dentro de la empresa.7 de mayo de 2014
VIDEOS PARA COLECCIONAR
Te dejamos una serie de videos que nos parecen interesantes y que ya
Hemos procurado que cada uno de ellos este subtitulado al
español.
¡Que lo disfrutes!
26 de septiembre de 2013
El compromiso de los Vendedores
La
importancia de conquistar a los “primeros clientes” se vincula directamente a
los resultados comerciales. Esos “primeros clientes” son los colaboradores.
Más
importante resulta esa conquista cuando son ellos los que se vinculan
directamente con los compradores del producto y en especial si lo que se ofrece
es un servicio.
6 de septiembre de 2013
Decidiendo la organización del punto de venta
El
punto de venta es fundamental para una pyme. Si bien hay negocios que han
desarrollado su presencia en las redes sociales haciendo prescindible el punto
de venta físico, no es el caso de la mayoría de los rubros.
Considerando
que al recibir al cliente en el local, el vendedor se encuentra en una situación
pasiva, lo que le permite un bajo nivel de influencia sobre las decisiones del
comprador. Este vendedor apenas podrá incidir en decisiones como marcas
alternativas, modelos, colores, entre otros aspectos menores.
30 de agosto de 2013
El NOMBRE y su importancia en la diferenciación
Por Daniel Gaggino
“Si sos uno mas, sos uno menos” dice Alberto Levy, invitando al desafío de la
diferenciación.
“Si sos uno mas, sos uno menos” dice Alberto Levy, invitando al desafío de la
diferenciación.
Si
se toma como referencia una pyme y se supone que no tiene grandes recursos para
campañas de comunicación y promoción que pueda llegar a su mercado objetivo, entonces
será importante tener en claro otros factores de diferenciación, que puede
explotar mas fácilmente.
3 de julio de 2013
La diferencia entre Einstein y Edison
Por Eduardo Remolins
Albert Einstein y Thomas Edison fueron dos genios que uno asocia inmediatamente a la innovación y la creatividad. A primera vista alguien podría decir que no se encuentran en un mismo plano. Einstein fue un físico que revolucionó la forma en que miramos el universo y por más méritos que tenga Edison (uno de los inventores más prolíficos de la historia), no podría acercársele.
Albert Einstein y Thomas Edison fueron dos genios que uno asocia inmediatamente a la innovación y la creatividad. A primera vista alguien podría decir que no se encuentran en un mismo plano. Einstein fue un físico que revolucionó la forma en que miramos el universo y por más méritos que tenga Edison (uno de los inventores más prolíficos de la historia), no podría acercársele.
26 de junio de 2013
Cinco pasos para aprovechar el poder de los precios
Ariel Baños
No hay lugar para excusas. Todas las empresas, independientemente del
tamaño o el sector al que pertenezcan, pueden tomar el control de sus
precios. No es necesario ser un monopolio, ni una mega-empresa.
7 de junio de 2012
El liderazgo participativo
Héctor Julio Garzón Vivas
Se presentan algunos de los principales errores que cometen los que creen que el poder y la
autoridad formal es suficiente para convencer a otros de hacer lo que deben, en el marco de los
objetivos corporativos.
Igualmente, a partir del análisis de algunos autores que tratan temas
sobre el liderazgo, se presume la participación de varias personas al
mismo tiempo en
16 de enero de 2012
¿Somos Buenos Gerentes?
r Olvera Betanzos
Hace algunas
semanas tuve oportunidad de participar en un foro dirigido a una
comunidad de egresados universitarios. Durante mi participación,
abordamos el tema sobre los retos de la nueva gerencia; como dato, me
permito comentar que mi participación fue programada para desarrollarse
en un tiempo de cincuenta minutos, y diez minutos más para un ejercicio
de preguntas y respuestas, mismo que tuvo que verse ampliado a treinta
minutos por la cantidad de información que dicho grupo estudiantil
solicitaba. Lo cual manifiesta la gran necesidad de adentrarnos en la
formación de gente mejor preparada para afrontar puestos clave. De entre
toda la serie de preguntas, me concentro en dos, para fines de este
trabajo: ¿Cuál es la primera lección para iniciar una formación
gerencial? Y ¿Cuándo debe comenzar? De la respuesta emitida, nace este
artículo.
Primeramente tenemos que tener muy claro el objetivo del puesto: “Obtener resultados a través de otros”; quizás suene duro, sin embargo es un principio que debemos comprender muy bien para no confundir el camino, sin que esto demerite nuestra responsabilidad de formar nuevos líderes, ya que es al final el compromiso de todo líder.
Por tanto, debemos asumir que un buen gerente es por definición un legítimo líder. Los gerentes, en muchos casos, suelen contar con un excelente desarrollo de capacidades de tipo cognitivo, sin embargo a la hora de poner a prueba sus habilidades sociales, es muy poco lo que saben, convirtiéndose así, esta expectativa, en su principal problema cuando de ellos se espera un poder de influencia, la persuasión y la gestión del cambio. Y de esto, rescato el principio que dicta que para cambiar e influenciar en algo, debo comenzar conmigo, de acuerdo a Goleman. Así comienza la primera lección:
Para lograr ser un buen gerente, debemos ejercitar (si, así tal cual lo dicta al semántica: ejercitar, entrenar) y desarrollar cuatro habilidades iniciales:
Primeramente tenemos que tener muy claro el objetivo del puesto: “Obtener resultados a través de otros”; quizás suene duro, sin embargo es un principio que debemos comprender muy bien para no confundir el camino, sin que esto demerite nuestra responsabilidad de formar nuevos líderes, ya que es al final el compromiso de todo líder.
Por tanto, debemos asumir que un buen gerente es por definición un legítimo líder. Los gerentes, en muchos casos, suelen contar con un excelente desarrollo de capacidades de tipo cognitivo, sin embargo a la hora de poner a prueba sus habilidades sociales, es muy poco lo que saben, convirtiéndose así, esta expectativa, en su principal problema cuando de ellos se espera un poder de influencia, la persuasión y la gestión del cambio. Y de esto, rescato el principio que dicta que para cambiar e influenciar en algo, debo comenzar conmigo, de acuerdo a Goleman. Así comienza la primera lección:
Para lograr ser un buen gerente, debemos ejercitar (si, así tal cual lo dicta al semántica: ejercitar, entrenar) y desarrollar cuatro habilidades iniciales:
- El Autoconocimiento. Es decir, debe identificarse plenamente a
sí mismo, reconocerse honestamente, ya que los líderes saben hacia
donde van, lo que quieren y lo que no, es consciente de sus principios y
valores propios, el desarrollo de esta habilidad le permite al líder
actuar con convicción, por tanto puede asumir la responsabilidad e
iniciativa sobre sus acciones, la autoconciencia le otorga una brújula
al gerente pues identifica a dónde quiere llegar, ya que los lideres no
cambian el rumbo, ajustan velas, pero no sueltan el timón, esto lo
vuelve emocionalmente inteligente, siendo así capaz de mantener interés
por el logro de objetivos de corto y largo plazo.
- Autogestión. Entendamos por esto, el trabajar en sí
mismo, en nuestras fortalezas, y en nuestras debilidades, mejorar
nuestro desempeño, ser nuestro propio impulsor y motivador, incluso
nuestro más severo crítico; proponerse retos, aprender a ser más
exigentes con nosotros mismo antes que con los demás, el gerente debe
ser capaz de controlar sus impulsos, y emociones, se reinventa incluso;
pues recuerda siempre que tiene un rumbo trazado. El gerente que no es
capaz de dirigirse a sí mismo, no podrá dirigir a nadie más.
- Conciencia social. Ser consciente significa tener
conocimiento pleno para saberse parte de un todo, y percibirse a sí
mismo dentro de un contexto. En la psicología este conocimiento es el
que le permite a un sujeto interactuar con factores externos que
conforman su entorno. Por ende la conciencia social es la habilidad que
le permite al gerente conceptualizarse como parte de un organismo y el
estado de los demás; para permitirle entender la forma en cómo puede
favorecer o perjudicar el desarrollo de las personas a su alrededor.
Esto lo hace apto para entender y después hacerse entender ante los
demás. Un gerente que no conciba a los demás como individuos conformados
por emociones, experiencias, pensamientos e ideales, no podrá nunca
alinear nunca todo eso a los objetivos de una organización, tampoco
logrará desarrollar equipos de trabajo, donde sus colaboradores asuman
un papel protagónico en los interés y objetivos organizacionales, pues
su líder no es capaz de impactar en ellos despertando un deseo de
colaborar en vez de competir. Un gerente con habilidad social, con
conciencia de su impacto en el personal, sabe conectar el conocimiento,
expectativas y objetivos de su gente con los objetivos de la compañía, y
es eso lo que le da una gran influencia sobre el factor humano.
- Generación de relaciones productivas. Un buen gerente debe saber que está negociando prácticamente todo el tiempo, pues sabe que necesita de otros para lograr objetivos, considerando personas que incluso esta fuera de su línea de mando, sin embargo esto no los excluye de su área de influencia, por eso debe saber y conducirse en un ánimo de ganar – ganar, siempre, sólo así conseguirá relaciones productivas de largo plazo. El poder persuadir (sin que se interprete como hechizar, es más bien inspirar) a participar en sus proyectos, a colaborar con el objetivo macro, debe ser una herramienta fundamental, incluso en el manejo de conflictos, pues debe ser capaz de ubicar los puntos e intereses comunes como base para construir relaciones productivas, superar el conflicto para centrarse en el bien común.
Ahora bien, el gerente (en formación o en función) debe también ejercer su gestión de forma situacional, adecuándose a los niveles de madurez tanto técnica como psicológica de su equipo, ya que uno de los principales errores es confundir el deseo con la necesidad del personal. Formar gente que brinde resultados requiere en muchos casos educar, y esto se logra con métodos acorde a las necesidades del aprendiz y no a sus deseos, pues él aun no es consciente de sus alcances, ni al nivel de exigencia al que es capaz de responder, por eso debe ser situacional.
Atendiendo a la segunda cuestión, sin por ello calificarla como menos importante, me permito afirmar que no es necesario contar con una posición de autoridad formal para poder ejercitar estas habilidades; pues el liderazgo, basado en mi conocimiento y en mi experiencia, debe ser más que un instrumento exclusivo de puestos de poder; en realidad es una condición y una actitud ante la vida y el mundo que nos rodea. Si analizamos lo antes expuesto, son conductas que pueden facilitarnos el transito en nuestro camino, pues somos seres sociales y dinámicos, y en nuestro andar hacia la mejora, no estamos solos, afectamos muchísima gente, la cuestión es decidir si hacerlo de forma constructiva o destructiva.
Al final, nuestro ranqueo gerencial se califica en base a nuestra capacidad de ofrecer resultados contundentes y de brindar soluciones creativas y factibles, pues la creatividad es elemental para ser un buen gerente; y de eso hay grandes aportaciones como las hechas por George Terry, Edward De Bono, Crosby, entre otros. Nuestro trabajo es nunca dejar de preguntarnos sobre nuevas metas, mejores métodos, nuevas formas de hacer más y mejor, reconocer un buen gerente del resto requiere identificar al que asume el status quo, mientras que el buen gerente lo cuestiona.
Fuente: http://www.degerencia.com/articulo/somos-buenos-gerentes
11 de enero de 2012
El directivo - líder no deja de ser humano
José Enebral Fernández
Se viene hablando de los
directivos-líderes
como portadores de grandes virtudes personales y profesionales, como
superhombres efectivos e íntegros; así se hace, a la vez que, en esa
misma literatura del
Management,
se nos proponen métodos para gestionar una supuestamente generalizada
incompetencia de los trabajadores, a quienes se viene reduciendo a la
condición de seguidores o recursos. Acaso, en la economía del saber y el
capital humano, habríamos de apostar por la profesionalidad y el protagonismo de todos, en vez de alentar el
liderazgo en los directivos y el seguidismo en los trabajadores.
Años atrás y en tono escéptico, un antiguo colega, consultor con
cierta experiencia, me decía que lo del liderazgo de los directivos
podía ser otra cosa, pero que estaba resultando “en un 50%, gratuito, y
en el otro 50%, fortuito”. Como me quedara mirándole sin saber a qué se
refería, añadió que yo llegaría a la misma conclusión, si observaba a mi
alrededor además de consultar libros. Por entonces, lo que yo venía
viendo con frecuencia eran responsables de
Recursos Humanos
empeñados en orquestar cursos, y más cursos, para desarrollar el
liderazgo en sus empresas, para “reforzarlo”; pero mi colega me pedía
que observara, si podía, a los propios directivos en sus puestos.
Ya en los años 90 se percibía tanta liturgia como doctrina, acaso más
ruido que nueces, en lo referido al liderazgo de los directivos y otros
cambios culturales. En grandes empresas, las áreas de formación y
desarrollo venían orquestando programas formativos para los “futuros
líderes” y empezaban a hablar del “talento”, en vez de hacerlo del
“potencial”. Se referían, sí, al talento directivo, y no al talento de
los expertos técnicos. Parecía precisa una nueva forma —más personal y
penetrante— de dirigir personas, y habían surgido diferentes modelos de
liderazgo o dirección, en la literatura del Management. El directivo
había de “gestionar”, pero también debía “liderar” a sus
subordinados tras metas atractivas y retadoras, bien elegidas.
Sí, el liderazgo podía ser otra cosa; podía orientarse a seleccionar
metas, a definir estrategias, a perfilar los futuros más idóneos, a la
vez alcanzables y prósperos, a trazar caminos… Pero
este liderazgo generativo, creativo, el de ver más allá sin perder conexión con el entorno, parecía quedar para el sumo líder.
A los asistentes a los cursos de liderazgo parecía enfocárseles, en
general, la relación jerárquica, el gobierno (incluida la “motivación”)
de los trabajadores. No cabe generalizar, pero parecía haber más de
controlar personas que de plantear atractivas metas; parecía tratarse de
un cierto liderazgo intermedio; de que los subordinados siguieran a sus
jefes.
Puede que, en el lenguaje cotidiano, el liderazgo haya en verdad
perdido cierta conexión con las metas, y tal vez habría que recuperarla.
Desde luego, cuando las metas resultan atractivas para los
profesionales técnicos, puede funcionar el correspondiente magnetismo, y
quizá no se ha de recurrir tanto al seguidismo tras los líderes. No
obstante,
los términos “líder” y “seguidor” no parecen formar parte del
lenguaje cotidiano sino, más a menudo, del lenguaje de la formación, de
la consultoría, o de la pompa y circunstancia.
De la polisemia del liderazgo
Al hablar del liderazgo de los directivos y simplificando, unas veces
enfatizamos la posición que ocupan, o sea, su poder y responsabilidad
de
gestión en la empresa,
y otras, enfatizamos su perfil relacional-emocional, es decir, la
autoridad moral sobre sus subordinados, la capacidad de activar su
energía psíquica y física. Cabe detenerse en estos dos soportes básicos y
sinérgicos para el significado del
liderazgo
en la empresa: posición y relación. Son dos acepciones y, si se quiere,
dos caras de su jánico rostro en la empresa: la del poder formal (como
jefe) y la de la autoridad más personal (como líder), recibida de los
subordinados.
Diríase que, por su naturaleza, la autoridad moral se perdería al
primer signo discorde, de modo que, en la literatura del Management, el
liderazgo —expresión de una cierta perfección en la gestión— se viene
asociando a la integridad, al buen hacer, a cierta
empatía
con los subordinados y a otras muchas facultades y fortalezas que, sin
embargo, no son siempre exclusivas o más propias de los directivos. Hay,
por ejemplo, un modelo nacional de dirección, Dirección por Hábitos,
que hace referencia concretamente a la prudencia, la justicia, la
fortaleza y la templanza, como “hábitos que perfeccionan la dirección”
(tomado de un libro de Sandra Díaz y Marián García, editado por Élogos y
Mind Value). No faltará quien piense que, además de
prudente,
el líder habría de ser en ocasiones audaz…; pero bienvenidas sean, sin
reservas, las virtudes cardinales bien entendidas, tanto en directivos
como en trabajadores.
Se evita, sí, vincular al líder con una gestión desacertada o
perversa; de hecho, conocidos business experts nacionales optan por
distinguir entre
líderes
y alborotadores, para citar en el segundo grupo a gobernantes
corruptos, perversos, de otros tiempos. Les tachan de meros
“alborotadores”, aunque miríadas de individuos, por interés, convicción u
obligación, les siguieran. También en nuestro tiempo hemos conocido sin
duda gobernantes seguidos y apreciados por multitudes, que han acabado
suscitando bastante más rechazo que adhesión.
Saltando a nuestro muy diferente entorno, el empresarial, también
viene a ser interés, convicción u obligación lo que mueve a los
subordinados-seguidores en las organizaciones. Como es sabido, dentro de
las empresas se ha tenido por líderes a ejecutivos corruptos y
manipuladores, al margen de la ley o de la
ética, con y sin procesos de cambio en marcha; por líderes se les tiene hasta que, en su caso, son descubiertos y aun después.
Los más activos defensores del liderazgo —impulsores o adalides de su
desarrollo en las empresas— tratan en efecto, en sus alegatos y
lógicamente, de separar del término sus aspectos y protagonistas más
oscuros, de lustrar la imagen de los líderes, de preservar su brillo
seductor, de proclamar la necesidad de contar con líderes, también para
la salida de la crisis que vivimos (y a la que no se habría llegado, se
pensará asimismo, sin las prácticas inmorales de otros líderes). Se
diría que el líder viene a ser el superman de la literatura del
Management.
Buenos líderes necesitamos, sin duda, pero el riesgo existe;
existe riesgo de que utilicen el plus de confianza atesorada en su
propio beneficio, y no en beneficio colectivo; existe riesgo de que
saqueen sus empresas y envíen al desempleo a los trabajadores. La
supuesta empatía (emocional y cognitiva) del líder ante sus seguidores,
como la inteligencia en general, puede mostrarse solidaria y sistémica, o
egoísta y perversa.
Cabe, claro, alinearse con quienes salvaguardan o defienden el
término “liderazgo”, si con ello se desea predicar la efectividad, la
ejemplaridad, la excelencia de los directivos; pero también surgen
argumentos para un posible papel de abogado del diablo. No, el
liderazgo
no sería deseable en sí mismo, sino en función de los correspondientes
fines y medios desplegados (lo que ya señaló, por ejemplo,
Peter Drucker).
Quizá habría que alentar la profesionalidad en todos, y no tanto el
liderazgo en unos y el seguidismo en otros… Pero estos párrafos no
tratan de inducir asensos, sino también disensos, y alentar así la
propia reflexión del lector interesado, más ajustada a las realidades de
su entorno.
Del papel y el poder del líder
En la vida social vemos como líder a aquel familiar o amigo que suele
llevar razón; en ocasiones y alguna medida, le pedimos ayuda, le
pedimos que piense por nosotros. Sin embargo,
en la empresa el líder lleva casi siempre la razón porque es, caramba, el jefe; porque cuenta, sí, con razones poderosas.
Se diría, como ya apuntara aquel genial dramaturgo noruego (Ibsen, en
efecto), que de poco serviría la razón al subordinado, no teniendo el
poder… Por otra parte, la doble naturaleza de su autoridad, la doble faz
del líder, puede pillar a contrapié al subordinado-seguidor, si aquel
transita de repente, con un brusco giro de cabeza, de líder a jefe.
También, en vez de hacerlo de una doble cara, podríamos hablar de las
dos manos del directivo-líder: la derecha y la izquierda, la diestra y
la siniestra… En estas manos —quizá más en la segunda— hay quienes
también sitúan, sí, una siniestra destreza: la gestión maquiavéliva de
los subordinados, la maquinación tras fines no declarados. En efecto, el
subordinado puede asociar el liderazgo a un clima de confianza mutua,
mientras el líder lo limite a ganar la
confianza de los subordinados,
para fines no siempre declarados. Se presenten o no como líderes,
bienvenidos sean los muchos —sí, muchos— directivos efectivos,
excelentes, íntegros, solidarios…; pero no todos lo son —ya sea porque
no quieren o porque no pueden—, y topamos con demasiada corrupción.
Hay desde luego organizaciones en que apenas se menciona el
liderazgo, acaso para desterrar todo asomo de seguidismo no deseado;
como también hay muchos directivos que, a pesar de haber asistido a
cursos de liderazgo, no se colocan el nimbo correspondiente cuando
llegan a su despacho cada día; que esperan a que los supuestos
seguidores les otorguen, en su caso, la condición relacional de líder…
Pero sí: hemos de aceptar que el liderazgo constituye un buzzword en la
literatura y la enseñanza del Management, y que en el perfil del
directivo-líder, según se viene dibujando, se combinan, se funden —tal
vez se confunden—, el poder recibido de la empresa y la autoridad ganada
ante los subordinados.
Al respecto circula una definición que he leído en diferentes textos,
y que he escuchado, también repetidamente, en distintas convocatorias
para directivos. Viene a decir que
liderar es conseguir que la gente quiera hacer lo que tiene que hacer.
Esta frase-meme aparenta ser una síntesis afortunada, y apunta, sí, a
ambas caras del liderazgo: por un lado, al poder formal para determinar y
ordenar qué ha de hacerse y aun cómo, y, por otro lado, a la autoridad
moral precisa para llegar a infundir en los subordinados el deseo íntimo
de hacerlo.
Pero es también una idea que parece partir de la premisa de que los
individuos trabajan, pero “no quieren” hacerlo en suficiente grado; de
la premisa —vinculada con las creencias del perfil
“X” de McGregor—
de que los trabajadores necesitan un jefe-líder que active su voluntad
en el grado óptimo. De hecho, el mensaje-meme se va construyendo así: “el
auténtico líder es el que logra que los subordinados quieran hacer lo
que tienen que hacer, el que logra que lo hagan contentos, el que
trabaja y conquista su inteligencia, su voluntad y sus emociones…”.
Obviamente, hay también otros modelos o concepciones del liderazgo
que atribuyen mayor protagonismo y profesionalidad a los trabajadores,
sobre todo a los trabajadores del saber y el pensar (knowledge workers, thinking workers); pero se diría que, con sensible frecuencia, el lado relacional del liderazgo se orienta, sí, a la
motivación de los subordinados,
dando por preciso que el jefe-líder —quizá como moderno capataz,
maestro en artes sutiles— ha de motivar a sus subordinados,
supuestamente faltos estos de voluntad y profesionalidad. La intención
puede ser más ambiciosa, y se habla, en efecto, a veces de “conquistar”
la inteligencia, la voluntad, las emociones…
A pesar de estas ambiciosas conquistas (acaso algo invasivas), en el
mismo ideario empresarial se viene a aclarar que “el auténtico líder no
manipula a sus seguidores”. Parece oportuna la precisión, porque se ha
señalado repetidamente que, del liderazgo a la manipulación, hay apenas
un paso. Geoff Webb habla de “a thin line”, y el profesor Arsuaga
sostenía hace años, sin tapujos ni ambages, que “en la empresa liderar
consiste en manipular”, y apostaba por colaboradores que pensaran por
ellos mismos (seguramente no hay otra forma de dar expresión al capital
humano atesorado).
Hay al menos una docena de prácticas manipuladoras que seguramente
resultan familiares a no pocos trabajadores con cierta experiencia:
promesas, arengas motivadoras, promulgación de memes, generación de
deudas de gratitud, cortinas de humo, imputaciones urdidas,
encargos-trampa, adulaciones… Funcionan mejor ante los seguidores
júniores que ante los séniores, pero obviamente estas prácticas no se
enseñan en los cursos de liderazgo; sobre la formación para el liderazgo
caben otras reflexiones.
Formación para el liderazgo
La etiqueta “liderazgo” se utiliza mucho en la formación para
directivos, incluso cuando no se enfoca directamente la relación
jerárquica; parece ser una etiqueta atractiva, que las consultoras y
escuelas de negocios manejan con frecuencia. Pero se orquestan desde
luego acciones formativas orientadas directamente al desarrollo del
liderazgo, acaso enfocando algún modelo específico, de entre los
numerosos existentes sobre el polisémico término. A veces se trata
incluso de breves píldoras on line, de apenas una o dos horas de
duración.
Si cabe un recuerdo personal, me correspondió hace unos diez años
diseñar una de estas píldoras on line, para el desarrollo de la
competencia “liderazgo” en cientos de jóvenes directivos de una gran
empresa. Nunca pensé yo que los usuarios iban así a mejorar
sensiblemente su perfil de líderes, pero, en todo caso, el objetivo
estaba sujeto al nivel 3 de la competencia, como para asegurar que nadie
llegara a ser más líder que su superior jerárquico. Recuerdo la
experiencia por muchos detalles, pero también por las reflexiones que me
suscitó lo que yo, tal vez equivocado, interpreté como una paradójica
limitación. Por cierto, lo que yo recomendaba entonces era leer el libro
La Paradoja, de James C. Hunter.
La dualidad (posición y relación) del liderazgo se aprecia desde
luego en la formación (en su contenido) que a tal fin se despliega en
las empresas para los directivos. Inicialmente, cabe pensar que
el directivo es líder por mor de su puesto ocupado, y no tanto por
los cursos de liderazgo; aunque sin duda toda la formación contribuye a
un mejor desempeño del puesto, y, como efecto secundario, a la solidez
del líder.
En cuanto al lado menos posicional y más relacional del liderazgo, la
condición tampoco viene dada por los cursos, sino por los subordinados;
aunque el cultivo de determinados rasgos personales puede contribuir a
que el jefe-líder gane la confianza y adhesión de aquellos. Claro, este
logro habría de ser más una consecuencia que un objetivo visible; más un
efecto generado, que una meta a conquistar.
Como decía mi antiguo colega, puede que lo del liderazgo sea en parte
“gratuito” (la consideración no viene dada por un diploma, sino
incluida en el puesto directivo ocupado), y en parte “fortuito”: los
subordinados pueden ver a su jefe como líder, o no verlo como tal
(depende). Acaso y a menudo, esto dependa más de aquellos que del jefe,
como también las circunstancias influyen y no poco.
El jefe puede presentar rasgos teóricos de líder sin ser percibido
como tal, y puede no presentarlos, y provocar empero en sus subordinados
cierto magnetismo tras los resultados, algunas emociones positivas
energizantes.
Mensajes finales
Seguramente, poco hay en la empresa más satisfactorio para un
individuo que un trabajo estimulante y un jefe en quien vea a un líder;
pero, ni el trabajo resulta siempre acorde con el perfil competencial
del individuo, ni el jefe es percibido como líder.
En lo relacional y en general, los trabajadores no parecen ver a sus
jefes como líderes, y tampoco se ven por tanto a sí mismos como
seguidores, sino como subordinados. La empresa, además (incluso
dentro de la economía del saber), insiste en verlos como “recursos”
humanos, y no tanto como portadores de valioso capital humano. En lo
posicional sí parece haber empero mayor espacio para el término
“liderazgo”, cuando este conduce a buen fin (la prosperidad).
Llegue el lector interesado a sus propias conclusiones, sin perder de
vista que todo esto es más complejo... Aunque también puede, sin duda,
verse más sencillo: hay quienes legítimamente advierten una simple
sinonimia entre “dirección” y “liderazgo”, como también hay quien la
aprecia entre “recursos humanos” y “capital humano”, entre “innovación” y
“renovación tecnológica”, o entre “calidad” y “seguimiento de la
norma”… Sí, el concepto de liderazgo puede percibirse complejo o
sencillo; al respecto hay autores que hablan de “gestionar con
sencillez”, mientras otros proponen sistemas de dirección aparentemente
complejos, que exigen prolongadas fases de implantación, con ayuda
intensa de consultores externos.
Se trataba aquí, a partir de una visión sin duda particular (la de este articulista), de
alentar la reflexión sobre el hecho de que la predicación del
liderazgo en la empresa no parece habernos llevado a las cotas deseadas
de calidad directiva, al menos en nuestro país. Como tampoco a las
igualmente deseadas de productividad y competitividad, por muy
cualificados (los más sobrecualificados de la Unión Europea) que se
hallen nuestros trabajadores. Espero que hayan encontrado razones para
asentir y para disentir, en beneficio de sus conclusiones. Gracias por
su atención.
Fuente: http://www.gestiopolis.com/administracion-estrategia-2/el-directivo-lider-no-deja-de-ser-humano.htm
15 de noviembre de 2011
Efectividad gerencial. 10 señales de alerta
Por Jose Manuel Vecino
Tomando como
punto de partida para la presente reflexión el documento que escribí
hace un par de años titulado “síntomas de una inadecuada gestión
gerencial” en donde el propósito era llamar la atención sobre algunos
comportamientos que no contribuyen en la construcción de un equipo de
trabajo que genere valor en sus resultados, me permito ahora tomar
algunos de los síntomas allí mencionados para dar alcance a la necesidad
de reconocer que SER gerente no es un cargo únicamente, es un
permanente desafío que reta a su ocupante a crecer como ser humano pero
especialmente que obliga a reconocer que no basta ser nombrado en el
cargo, es preciso encontrar y desarrollar las competencias que lograrán
convertirlo en un ejecutivo que transforme la realidad empresarial y que
lo convierta en protagonista de la competitividad en los nuevos tiempos
que corren y que están signados por la globalización y la tecnología
como expresión de la innovación.
Una gestión gerencial deficiente se caracteriza, en mi opinión, en los siguientes comportamientos:
Una gestión gerencial deficiente se caracteriza, en mi opinión, en los siguientes comportamientos:
- Existe poca planeación del trabajo que realizan con los equipos de trabajo.
El arte de la improvisación exige mucha preparación y planeación, es
una realidad que muchos gerentes antes que la reflexión prefieren el
activismo que los lleva a ignorar la necesidad de hacer un PARE y
recoger los aprendizajes del camino recorrido. El equipo recibe las
órdenes y los protocolos de actuación, pero no encuentran oportunidades
formales para compartir con sus compañeros de viaje empresarial el
resultado de su trabajo. El trabajo en equipo no se hace en función de
un resultado previamente concertado donde cada jugador tiene clara su
responsabilidad y sus resultados. Los gerentes que no planean navegan
por las peligrosas aguas de la incertidumbre y traen como consecuencia
un equipo de colaboradores dispuestos a la tarea pero que desconocen el
final del camino y el sentido de lo que hacen.
- Casi nunca se reúnen con personas del equipo para organizar el trabajo.
Reconocer y valorar el talento del equipo no solo es un acto de
humildad por parte del gerente, es su obligación articular las tareas
que les permitan alcanzar los resultados propuestos, es preciso
identificar las fortalezas de los integrantes del equipo de trabajo y
hacer que el talento existente sea puesto al servicio de resultado
esperado. Reunirse implica reconocer que las respuestas no están en una
sola persona y sin duda es la mejor expresión de la conveniencia de
separar el QUÉ del CÓMO, en este sentido el QUÉ se expresa en términos
del resultado esperado y vendrá de la alta dirección o de los ejecutivos
responsables de hacer cumplir los propósitos definidos por la empresa,
sin embargo será el “CÓMO” el que determine la mejor estrategia para el
desarrollo de la gestión en los equipos de trabajo, es ahí donde aparece
la figura de un gerente capaz de tener en cuenta las opiniones,
sugerencias y recomendaciones de quienes integran el equipo de trabajo
en razón a que son precisamente ellos los que pueden apoyar el trabajo
propuesto.
- No se caracterizan por ser puntuales y cumplidos en sus compromisos con clientes internos y externo.
Este comportamiento se convierte en anti testimonio para las exigencias
futuras que se quieran a hacer a los integrantes del equipo de trabajo.
Adicional a esto se va creando la fama que afecta la reputación y la
credibilidad del gerente. El respeto es un valor que suele ser requerido
unidireccionalmente, es la oportunidad para invitar a los ejecutivos
para que asuman que el tiempo es valioso también para el que
pacientemente espera a ser atendido.
- Pocas veces evalúan los resultados de su trabajo y el de su equipo.
Pasar de un proyecto a otro sin evaluar es permitir que la mediocridad
se vaya apoderando de la gestión que se realiza en la organización, las
personas no saben si están haciendo un buen trabajo o no, en muchos
casos sabemos de personas que fueron despedidas sin que nunca se les
hubiera hecho ninguna retroalimentación sobre su desempeño. Este punto
es una invitación a reconocer que es necesario valorar y medir la
gestión del equipo de trabajo pero también de cada una de las personas
que podrán mejorar y ajustar la manera como hacen las cosas.
- Hace mucho que no toman un curso de actualización sobre los temas relacionados con su trabajo.
Lamentablemente nos encontramos con altos ejecutivos de empresas,
incluso de renombre, que nunca tuvieron tiempo para actualizarse
formalmente, han asumido la posición de que “para eso contrato gente que
sabe” y han abandonado la necesaria actualización y esto hace que poco a
poco vayan perdiendo vigencia en el mercado. Estos ejecutivos se
convierten en dogmáticos reproductores de prácticas ya desactualizadas
que entran en conflicto con todos aquellos que traen nuevas ideas y
teorías que, eventualmente, podrían situar a la empresa en la ruta de la
competitividad. Este tipo de gerentes confían más en el pasado exitoso
que en el incierto futuro en el cual quizá ya no aparezcan como
protagonistas.
- No establecen relaciones con personas de otras áreas o empresas para hacer mejor su trabajo.
El aprendizaje organizacional pasa por el conocimiento que se tiene
sobre las prácticas (sin que sean las mejores) que se llevan en otras
organizaciones e incluso en otras dependencias de la misma organización.
Darse la oportunidad de visitar, conocer, comprar e inter actuar con la
competencia es una necesidad que nos permitirá recapacitar sobre
nuestras propias prácticas empresariales. Identificar modelos y sistemas
de trabajo en otras áreas o empresas permitirá una actualización
permanente de la gestión gerencial
- Sus decisiones no son rápidas y en ocasiones tampoco son acertadas.
Uno de los factores de éxito de la labor gerencial tiene que ver
precisamente con la capacidad que tienen los ejecutivos en las empresas
en explorar los factores que afectan una situación particular y a partir
de la misma ser capaz de asumir una posición y tomar las decisiones que
considere oportunas. La duda, la indecisión y la incapacidad de
mantener una decisión sitúa al gerente en el reino de la inseguridad, de
tal manera que el resultado de sus decisiones genera en el equipo de
trabajo re procesos y alarga los tiempos de ejecución. Buena parte del
éxito de los ejecutivos tiene que ver con el reconocimiento de que sus
decisiones han sido, no solo acertadas sino también oportunas y por
tanto tomadas en el momento requerido. El equipo de trabajo espera
entonces que sus directivos tengan la capacidad de reaccionar
adecuadamente ante las contingencias que se presentan en la gestión
cotidiana y en los giros del mercado.
- Los llamados de atención los hace en público sin medir las consecuencias de ello.
Uno de los grandes temores de los colaboradores es que se les llame la
atención en público y aún más si se trata de alguien que ejerce algún
cargo de responsabilidad. Ser descalificado ante sus compañeros genera
susceptibilidades que llevan al resentimiento y a rencores que más
adelante podrán ser evidenciados en otros contextos. Los jefes que
llaman la atención en público a sus colaboradores están mostrando su
propia inseguridad y la incapacidad de establecer espacios de diálogo
que permitan valorar y retro alimentar los hechos que llevaron a las
equivocaciones de las cuales se hace el reclamo. Llamar la atención es
una responsabilidad de los jefes y se convierte en una oportunidad de
crecimiento individual y colectivo pero, de nuevo, es imperativo
reconocer la forma como se hace, los llamados de atención deben
perseguir el propósito de mejorar una situación dada y no debe ser la
representación de un ataque a la persona como tal. Cuando no se hace un
adecuado manejo del llamado de atención se pueden estar incubando
futuras experiencias agresivas y negativas en la relación jefe
colaborador.
- Pocas veces reconocen en los demás el trabajo bien hecho.
La felicitación, el reconocimiento, valorar un trabajo bien hecho y
demás expresiones donde se aplaude el esfuerzo y el resultado parece que
están ausentes en el repertorio gerencial de algunos directivos, sin
embargo sabemos que la labor empresarial es producto del desempeño de
las personas que asumen la responsabilidad de hacer realidad la visión y
la misión. Los planes de motivación deben entonces orientarse a generar
una cultura que sabe que vale la pena comprometerse no sólo con la
tarea sino también con el resultado. Los gerentes que no reconocen que
son sus colaboradores los que aportan y contribuyen en la ejecución de
la gestión están promoviendo que poco a poco se cree un ambiente donde
se trabaje por la ley del menor esfuerzo y donde los que hacían de su
trabajo una experiencia de crecimiento entren en la cómoda rutina de la
“ley del menor esfuerzo” y en la peligrosa “zona de confort” y por tanto
la mediocridad de la empresa tendrá en ellos a sus representantes. En
la labor gerencial conviene estructurar planes y programas orientados a
reconocer que vale la pena el esfuerzo, integrando a todos los
colaboradores y no sólo aquellos que están en frente al cliente y que
tienen más posibilidades de recibir el aplauso externo.
- Sus tiempos de trabajo dependen más de los horarios y que de los resultados. La labor gerencial, por lo general, se caracteriza por ser, real y contra actualmente, un cargo y función de “manejo y confianza”, lo cual significa que el horario no es su límite en la gestión, como si lo son los resultados para los cuales fue contratado, sin embargo también encontramos niveles directivos para quienes el tiempo de trabajo es lo más importante, en este sentido vale la pena recordar que el tiempo es la oportunidad de ejecutar la gestión encomendada pero no su término. Caso contrario a los cargos operativos a quienes, incluso por la ley laboral, es preciso respetarle los horarios y si se superan los acuerdos legales deben ser compensados económicamente. El gerente está trabajando todo el tiempo porque se entiende que sus funciones tienen alcance táctico y estratégico para la organización.-
Espero que estas breves reflexiones permitan a quienes son, o serán jefes incluir en sus agendas de formación en las competencias claves para el éxito gerencial que les permita atender y tener en cuenta las alertas puede representar un revés en su vida profesional que lleven a retrasar el proceso de desarrollo personal y profesional.
Fuente: http://www.degerencia.com/articulo/efectividad-gerencial-10-senales-de-alerta
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
TEMAS CLAVES
ESTRATEGIAS
(47)
REDES SOCIALES
(24)
GERENCIA
(16)
COMUNICACION
(12)
VENTAS
(10)
DIA A DIA
(6)
ORGANIZACION
(5)
NEUROMARKETING
(4)
PUBLICIDAD
(4)
FINANZAS
(3)
CRM
(2)
NEGOCIACIONES
(2)


