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7 de diciembre de 2011

¿Cuáles son las variables macro que interesan a un empresario PyME?

Santiago Nairu

Las variables que tomemos en cuenta para analizar el contexto en el que nos movemos van a depender nosotros, de quienes somos. Por ejemplo, el tipo de cambio va a importarle más a una empresa exportadora o que utilice una gran cantidad de insumos importados, mientras que el precio de los commodities interesará principalmente a una empresa con insumos básicos. Sin embargo, algo es claro para todos: los datos de las variables macro no interesan solamente a un inversor de bolsa, sino que tienen una gran incidencia (y muchas veces mayor de la que creemos) en el día a día de las pequeñas y medianas empresas.

¿Qué variables podemos tener en cuenta?

Masa monetaria

La cantidad de dinero circulante en la economía se denomina “masa monetaria”. Según la extensión de activos monetarios tomemos, vamos a tener diferentes extensiones de la definición. Pero básicamente se trabaja con el concepto de “M2”, que es el total de monedas y billetes en manos del público y las empresas, más las cajas de ahorro, más las cuentas corrientes y plazos fijos de menos de un año de plazo. La masa monetaria está regulada por el Banco Central, que regula la creación de dinero a través de la “política monetaria”.

El comportamiento y los efectos de la masa monetaria son motivo de discusión para los economistas. El debate más interesante es si la creación de dinero y el impulso del gasto (por parte del Gobierno) pueden impulsar la demanda de la economía o no.



Más allá de este debate, es muy importante seguir bien de cerca los efectos que producen las modificaciones en la base monetaria. El dinero funciona como equivalente de las cosas (cambiamos 1 chicle por 25 centavos y un chupetín por un peso porque daríamos 4 chicles por un chupetín). Por lo tanto, manejar la masa de dinero que circula en la economía tiene efectos reales. Si la masa monetaria (el M2 del cual hablábamos al principio) aumenta en mayor medida que el volumen físico de la producción (la cantidad y calidad de las cosas) entonces ese excedente de dinero se trasladará a una baja de la tasa de interés y a los precios (inflación). Lo primero es porque, como hay más dinero disponible, es más fácil conseguir financiamiento y por lo tanto bajan los intereses que hay que pagar para, por ejemplo, un préstamo. Lo segundo, porque los consumidores y las empresas tienen más dinero disponible para comprar bienes que no han crecido tanto en su volumen.

Inflación

La inflación es la persistente suba de precios en una economía. Sus causas también son grandemente discutidas, pero básicamente podemos señalar a los aumentos de precios por los grandes actores del mercado (proveedores de materias primas, alimentos e insumos, supermercados, commodities industriales, servicios), la inflación “externa” (importada por el aumento de precios en el resto del mundo) y la política monetaria (cuando la creación de dinero supera el aumento del volumen físico de la producción).

Tipo o tasa de interés

El tipo de interés no es otra cosa que el “costo del dinero”. Sí, el dinero tiene un costo, el costo del financiamiento. Cuanto más fácil sea fondearse (conseguir dinero), más bajas van a ser las tasas de interés de la economía. Por eso el Banco Central decide la cantidad de dinero que imprime teniendo en cuenta qué tasa de interés quiere que se maneje como base en la economía del país.

Con bajas tasas de interés, las empresas tienden a endeudarse para producir, porque esperan conseguir rendimientos superiores a la tasa de interés. Con tasas muy altas, nadie se endeuda y los depósitos fluyen hacia los bancos en busca del rendimiento del dinero. Lo importante, como siempre en la economía, es no fijarse en el tipo de interés nominal sino en el real, es decir descontando la inflación.

Tipo de cambio nominal y real

El tipo de cambio nominal es la relación entre dos monedas, la local y la extranjera. Se mide como el cociente entre moneda local dividido por su equivalente en moneda extranjera ($/U$S). Por eso, cuando se habla de tipo de cambio “alto” quiere decir que se necesitan más pesos para comprar un dólar.

El tipo de cambio real es ese tipo de cambio nominal, ajustado por la relación entre los precios extranjeros y los locales, lo cual nos da la relación entre el poder de compra de la moneda de ambos países. Es decir: e= (E x P*) / P

Donde e es tipo de cambio real, E es tipo de cambio nominal, P* índice de precios externos y P índice de precios nacional.

P está en el denominador porque cuanto más caras sean las cosas en nuestro país, se necesita más moneda extranjera para comprar algún bien nacional. Por el contrario, cuanto más caros sean los bienes en el exterior, los bienes argentinos van a ser comparativamente más baratos. El tipo de cambio, según que moneda e índice de precios se use puede ser bilateral o multilateral. Es decir, se puede fijar el tipo de cambio real con Brasil, con EEUU, con Europa, con China, con un promedio del resto del mundo… y cada cual va a depender no sólo de la cotización de monedas sino también del nivel de precios de cada país.

Según en qué sector se mueva cada empresa (exportadora, importadora o competidora con bienes de otros países), le va a interesar el tipo de cambio real de su sector y del país con el cual se relacione.

Como se ve, no es sólo cuestión de ver cuánto está el dólar.

Siempre tener en cuenta la situación general es fundamental a la hora de tomar una decisión. Lo importante es no bajar la mirada más confundido de lo que la subimos. Más allá de los
imponderables, sacar las conclusiones que necesitamos para tomar la decisión, o, por lo menos, enmarcar las decisiones que necesitamos tomar.

Fuente:

17 de noviembre de 2011

¿Cuánto puede crecer una PyME?

Por Diego Fainburg (Director de MATERIABIZ. Profesor el Programa Conocer la rentabilidad de tu empresa y la forma de mejorarla.)


Para los empresarios PyME, suele ser más divertido visitar clientes con el objetivo de conseguir nuevos negocios, que quedarse con el contador o algún asesor financiero encerrados en una oficina viendo los números de la empresa. La planificación financiera y el análisis del resultado económico quedan en muchos casos relegados. No dedicar el tiempo necesario para conocer los números, ni capacitarse para adquirir herramientas de análisis hace que muchos empresarios ni siquiera conozcan la rentabilidad de su negocio.

Resulta más fácil gestionar lo que se ve que lo que no se conoce. Así, encontramos muchísimos empresarios equivocando el rumbo, enfocándose en maximizar las ventas o la producción en lugar de la rentabilidad.


En el programa de capacitación que dicto, los alumnos muchas veces se ven sorprendidos al volcar sus números, porque descubren que en ciertas ocasiones la maximización de las ventas no sólo reduce la rentabilidad de la empresa, sino que también puede llevarla a un serio riesgo financiero.


El crecimiento es el principal factor de muerte de las PyMEs. La poca planificación financiera y la falta de conocimiento en la materia llevan a que 6 de cada 10 PyMEs quiebren en su momento de mayor crecimiento.


El aumento de la cifra de venta está asociado a un crecimiento en los stocks y en las cuentas por cobrar. La intuición del empresario lo lleva a creer que si aumenta la cifra de venta con una buena contribución marginal, será la rentabilidad quien financie el crecimiento. Esta a creencia es uno de los principales motivos de muerte de las empresas.


Si bien es cierto que la rentabilidad de la empresa puede cubrir el crecimiento en los stocks y en las cuentas por cobrar, se presenta un problema temporal. En general la empresa debe pagar antes de lo que cobra y la pregunta que no se hace el empresario es quién financiará esta brecha hasta que se cobre la cifra de venta. La falta de planificación en la búsqueda de recursos de largo plazo para financiar el crecimiento lleva a una cantidad importante de empresas a quebrar.


Para planificar financieramente, como herramienta fundamental es necesario que el empresario conozca la velocidad en que la empresa transforma sus stocks en ventas y luego en cobranzas. Una estructura financiara en equilibrio busca una coherencia entre la velocidad de la tendencia a la exigibilidad de las obligaciones de la empresa en relación a la velocidad de la tendencia a la liquidez de sus activos. Es decir, el empresario necesita buscar una estructura financiera donde los acreedores no lleguen antes de lo que el empresario alcanza a cobrar sus ventas.


Conseguir un financiamiento de un periodo mayor a la velocidad con que la empresa cobra sus ventas le permitirá al emprendimiento sobrevivir en el tiempo. Acelerar el tiempo de transformación de los stocks, en ventas y luego en cobranza incrementa la rentabilidad del proyecto.


En el programa “Conocer la Rentabilidad de la empresa”, presentamos el modelo de Zimmer que le permite al empresario calcular exactamente cuánto es lo máximo que puede aumentar la empresa su cifra de ventas sin generar desequilibrio financiero.


Una vez calculado el límite al crecimiento, el empresario debe luchar contra su propia esencia con el objetivo de limitar el crecimiento en la cifra de ventas o conseguir financiamiento de largo plazo para hacer frente al crecimiento.


Cada vez más los empresarios toman conciencia de la necesidad de capacitarse para sobrevivir. A las empresas que no se profesionalizan les cuesta innovar, realizar procesos eficientes y planificar. Dentro de las áreas de capacitación de los empresarios PyME se encuentran las herramientas de planificación financiera. Las herramientas en sí mismas no son sofisticadas sino que parten de mostrar la importancia que tiene el tema para el empresario. Una vez que el empresario comienza a dedicar recursos de la empresa y su propio tiempo, al tema las soluciones comienzan a aparecer. A veces la dificultad radica en comprender el problema y luego la solución aparece rápidamente.


Comenzar a gestionar a partir de indicadores, hacer foco en la rentabilidad en lugar maximizar la cifra de ventas y calcular el impacto que tienen el crecimiento en las ventas en la necesidad del Capital de Trabajo es un verdadero cambio en torno a la vida de la empresa. Comprendido el tema surge la necesidad de salir a buscar fuentes de financiación.


Fuente: http://www.materiabiz.com/mbz/economiayfinanzas/nota.vsp?nid=49318

25 de octubre de 2011

¿Cómo organizar el dinero de todos los días en la empresa?

Por Lucas Brizuela (Consultor y Asesor en Finanzas)

El capital de trabajo es una de las cuestiones cruciales de la administración financiera de una organización. Si bien el concepto es muy reconocido entre los administradores, no siempre es tenido en cuenta al momento de definir el rumbo de la organización.


Empecemos definiendo al capital de trabajo cuantitativa y conceptualmente.
El capital de trabajo está compuesto por los activos y pasivos corrientes de un ente. Se entiende como “corrientes” a todas las partidas que sean líquidas en un plazo menor a un año. Esto es:

• Activo corriente: efectivo, créditos a corto plazo, inversiones de corto plazo y bienes de cambio (mercaderías para vender).


• Pasivo corriente: todas aquellas obligaciones de corto plazo (proveedores, deudas bancarias, previsionales, impositivas).


En el plano cualitativo y conceptual, manteniendo la línea del párrafo anterior, podemos decir que el capital de trabajo es la cantidad de dinero que la empresa necesita para mantener su giro habitual: comprar, producir, vender, cobrar, una y otra vez. Finalmente, concluimos que el capital de trabajo neto, es la diferencia entre activos y pasivos corrientes.


Hasta aquí la contabilidad. Pero ¿para qué sirve calcularlo y considerarlo?


Al momento de determinar las políticas de ventas, producción, cobros y pagos, es importante tenerlo en cuenta para mantener el equilibrio financiero. Veámoslo en el plano práctico con los siguientes ejemplos.




De esta forma, podríamos dar innumerable cantidad de ejemplos a modo de ilustración sobre la importancia en las finanzas de una empresa de decisiones de cobros, pagos, producción y compras.


Esencialmente, cada negocio tiene un giro y necesidad diferente. Mientras que hay mercados en los que se acostumbra otorgar descuentos a los clientes por pago de contado, hay otro mercados en los que se vende generalmente a plazo. Además, no todos los negocios funcionan iguales ni todas las organizaciones tienen la misma envergadura o el mismo poder de negociación. Es por ello que no se pueden mencionar políticas ideales a modo de “principios de administración” para que todas las organizaciones sigan al pie de la letra y se auto-garanticen un eficiente manejo financiero.


No obstante ello, sí vamos a mencionar puntos sobre los cuales los administradores tienen que poner atención:


El poder de negociación con los proveedores y los clientes

Para entender cómo está posicionado uno en el mercado y hasta qué punto es saludable negociar y hasta cual no. Puede aprovecharse la Cruz de Porter para ello.


Políticas de mercado

Nunca hay que perder de vista a la competencia. En lo que a Finanzas respecta, el precio y las formas de pago de nuestros competidores tienen que ser seguidas de cerca. Por ejemplo, si el competidor comienza a ofrecer plazos largos o descuentos, es importante empezar a considerar iguales políticas (siempre y cuando el cliente lo perciba como valor agregado). Para mencionar un ejemplo más: si el mercado tiene como uso y costumbre otorgar descuentos, nuestra organización no puede no hacerlo y pretender no perder clientes. Trabajar estrechamente con el área comercial es un deber y no debe ser una lucha entre poderes, toda vez que modificar políticas de esta índole impacta fuertemente en las finanzas y tiene que preverse de la mejor forma posible.


Prestar menos atención al estado de resultados y más atención al cash flow y a las cuentas por cobrar

Suele suceder que en un momento de crecimiento, las ventas comienzan a incrementarse y junto con ella las expectativas de más ventas, lo que genera más compras y por ende más deudas. Es por ello que no hay que perder de vista que, financieramente, las ventas se perciben cuando se cobran. Erróneamente, muchos solamente miran el estado de resultados, el cual mostrará solamente las ventas realizadas, pero no necesariamente cobradas. Si no cobramos las ventas, ¿con qué dinero pagamos las compras?

 

Financiamiento del capital de trabajo
Es usual ver en las carteleras de los bancos la frase “Préstamos para financiamiento de capital de trabajo”, pero ¡cuidado! Independientemente del costo financiero que pueda tener, es importante destacar que es lógico y saludable para las finanzas de una organización pedir préstamos para comprar materia prima o mercaderías de reventa, para luego producir y vender.


Pero, y especialmente en momentos de crecimiento de las ventas, se suele abusar del préstamo bancario de corto plazo, generando situaciones de extrema fragilidad financiera, lo que puede empezar a repercutir severamente en el negocio.


Presupuestar y definir el plazo en el cual se cobrará el dinero suficiente para poder pagar el préstamo es fundamental para no caer en descalces en los cuales la empresa todavía no se haya hecho del dinero (aunque quizás sí efectuó las ventas) para pagar el préstamo.


Presupuestar

No importa la inflación, no importa la incertidumbre, no hay excusas. Presupuestar es una actividad que excede a la Administración Financiera, y obliga a conectarse con las otras áreas. Definir conjuntamente el presupuesto, los objetivos, las variables de incertidumbre, asignar valores a esas variables en base a criterios lógicos, facilitará a la organización poder previsionar posibles escenarios desfavorables.


Recordar: adivinar el futuro es imposible, pero previsionar es posible y ejercitar la capacidad de previsión y detectar puntos débiles de la organización es una necesidad.


Políticas de Inversión

Sin entrar en el debate sobre cuál es la mejor opción para invertir excedentes de corto plazo, lo importante es encontrar el mejor equilibrio entre rentabilidad (ejemplo: el interés de un plazo fijo) y disponibilidad.


Hasta aquí, hemos expuesto las más importantes consideraciones sobre el Capital de Trabajo y su administración. Insistimos en la importancia de la presupuestación, en la búsqueda de diferentes opciones de financiación y también diferentes opciones de inversión. Pero independientemente de ello, es indiscutible que cualquier ejercicio de análisis financiero se realiza con objetividad, partiendo de números claros y seguros, teniendo en cuenta la naturaleza de la actividad y en vistas al futuro de la organización, la cual siempre hay que preservar.


Fuente:http://www.materiabiz.com/mbz/economiayfinanzas/nota.vsp?nid=49184 

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