Por Jose Manuel Vecino
Tomando como
punto de partida para la presente reflexión el documento que escribí
hace un par de años titulado “síntomas de una inadecuada gestión
gerencial” en donde el propósito era llamar la atención sobre algunos
comportamientos que no contribuyen en la construcción de un equipo de
trabajo que genere valor en sus resultados, me permito ahora tomar
algunos de los síntomas allí mencionados para dar alcance a la necesidad
de reconocer que SER gerente no es un cargo únicamente, es un
permanente desafío que reta a su ocupante a crecer como ser humano pero
especialmente que obliga a reconocer que no basta ser nombrado en el
cargo, es preciso encontrar y desarrollar las competencias que lograrán
convertirlo en un ejecutivo que transforme la realidad empresarial y que
lo convierta en protagonista de la competitividad en los nuevos tiempos
que corren y que están signados por la globalización y la tecnología
como expresión de la innovación.
Una gestión gerencial deficiente se caracteriza, en mi opinión, en los siguientes comportamientos:
Una gestión gerencial deficiente se caracteriza, en mi opinión, en los siguientes comportamientos:
- Existe poca planeación del trabajo que realizan con los equipos de trabajo.
El arte de la improvisación exige mucha preparación y planeación, es
una realidad que muchos gerentes antes que la reflexión prefieren el
activismo que los lleva a ignorar la necesidad de hacer un PARE y
recoger los aprendizajes del camino recorrido. El equipo recibe las
órdenes y los protocolos de actuación, pero no encuentran oportunidades
formales para compartir con sus compañeros de viaje empresarial el
resultado de su trabajo. El trabajo en equipo no se hace en función de
un resultado previamente concertado donde cada jugador tiene clara su
responsabilidad y sus resultados. Los gerentes que no planean navegan
por las peligrosas aguas de la incertidumbre y traen como consecuencia
un equipo de colaboradores dispuestos a la tarea pero que desconocen el
final del camino y el sentido de lo que hacen.
- Casi nunca se reúnen con personas del equipo para organizar el trabajo.
Reconocer y valorar el talento del equipo no solo es un acto de
humildad por parte del gerente, es su obligación articular las tareas
que les permitan alcanzar los resultados propuestos, es preciso
identificar las fortalezas de los integrantes del equipo de trabajo y
hacer que el talento existente sea puesto al servicio de resultado
esperado. Reunirse implica reconocer que las respuestas no están en una
sola persona y sin duda es la mejor expresión de la conveniencia de
separar el QUÉ del CÓMO, en este sentido el QUÉ se expresa en términos
del resultado esperado y vendrá de la alta dirección o de los ejecutivos
responsables de hacer cumplir los propósitos definidos por la empresa,
sin embargo será el “CÓMO” el que determine la mejor estrategia para el
desarrollo de la gestión en los equipos de trabajo, es ahí donde aparece
la figura de un gerente capaz de tener en cuenta las opiniones,
sugerencias y recomendaciones de quienes integran el equipo de trabajo
en razón a que son precisamente ellos los que pueden apoyar el trabajo
propuesto.
- No se caracterizan por ser puntuales y cumplidos en sus compromisos con clientes internos y externo.
Este comportamiento se convierte en anti testimonio para las exigencias
futuras que se quieran a hacer a los integrantes del equipo de trabajo.
Adicional a esto se va creando la fama que afecta la reputación y la
credibilidad del gerente. El respeto es un valor que suele ser requerido
unidireccionalmente, es la oportunidad para invitar a los ejecutivos
para que asuman que el tiempo es valioso también para el que
pacientemente espera a ser atendido.
- Pocas veces evalúan los resultados de su trabajo y el de su equipo.
Pasar de un proyecto a otro sin evaluar es permitir que la mediocridad
se vaya apoderando de la gestión que se realiza en la organización, las
personas no saben si están haciendo un buen trabajo o no, en muchos
casos sabemos de personas que fueron despedidas sin que nunca se les
hubiera hecho ninguna retroalimentación sobre su desempeño. Este punto
es una invitación a reconocer que es necesario valorar y medir la
gestión del equipo de trabajo pero también de cada una de las personas
que podrán mejorar y ajustar la manera como hacen las cosas.
- Hace mucho que no toman un curso de actualización sobre los temas relacionados con su trabajo.
Lamentablemente nos encontramos con altos ejecutivos de empresas,
incluso de renombre, que nunca tuvieron tiempo para actualizarse
formalmente, han asumido la posición de que “para eso contrato gente que
sabe” y han abandonado la necesaria actualización y esto hace que poco a
poco vayan perdiendo vigencia en el mercado. Estos ejecutivos se
convierten en dogmáticos reproductores de prácticas ya desactualizadas
que entran en conflicto con todos aquellos que traen nuevas ideas y
teorías que, eventualmente, podrían situar a la empresa en la ruta de la
competitividad. Este tipo de gerentes confían más en el pasado exitoso
que en el incierto futuro en el cual quizá ya no aparezcan como
protagonistas.
- No establecen relaciones con personas de otras áreas o empresas para hacer mejor su trabajo.
El aprendizaje organizacional pasa por el conocimiento que se tiene
sobre las prácticas (sin que sean las mejores) que se llevan en otras
organizaciones e incluso en otras dependencias de la misma organización.
Darse la oportunidad de visitar, conocer, comprar e inter actuar con la
competencia es una necesidad que nos permitirá recapacitar sobre
nuestras propias prácticas empresariales. Identificar modelos y sistemas
de trabajo en otras áreas o empresas permitirá una actualización
permanente de la gestión gerencial
- Sus decisiones no son rápidas y en ocasiones tampoco son acertadas.
Uno de los factores de éxito de la labor gerencial tiene que ver
precisamente con la capacidad que tienen los ejecutivos en las empresas
en explorar los factores que afectan una situación particular y a partir
de la misma ser capaz de asumir una posición y tomar las decisiones que
considere oportunas. La duda, la indecisión y la incapacidad de
mantener una decisión sitúa al gerente en el reino de la inseguridad, de
tal manera que el resultado de sus decisiones genera en el equipo de
trabajo re procesos y alarga los tiempos de ejecución. Buena parte del
éxito de los ejecutivos tiene que ver con el reconocimiento de que sus
decisiones han sido, no solo acertadas sino también oportunas y por
tanto tomadas en el momento requerido. El equipo de trabajo espera
entonces que sus directivos tengan la capacidad de reaccionar
adecuadamente ante las contingencias que se presentan en la gestión
cotidiana y en los giros del mercado.
- Los llamados de atención los hace en público sin medir las consecuencias de ello.
Uno de los grandes temores de los colaboradores es que se les llame la
atención en público y aún más si se trata de alguien que ejerce algún
cargo de responsabilidad. Ser descalificado ante sus compañeros genera
susceptibilidades que llevan al resentimiento y a rencores que más
adelante podrán ser evidenciados en otros contextos. Los jefes que
llaman la atención en público a sus colaboradores están mostrando su
propia inseguridad y la incapacidad de establecer espacios de diálogo
que permitan valorar y retro alimentar los hechos que llevaron a las
equivocaciones de las cuales se hace el reclamo. Llamar la atención es
una responsabilidad de los jefes y se convierte en una oportunidad de
crecimiento individual y colectivo pero, de nuevo, es imperativo
reconocer la forma como se hace, los llamados de atención deben
perseguir el propósito de mejorar una situación dada y no debe ser la
representación de un ataque a la persona como tal. Cuando no se hace un
adecuado manejo del llamado de atención se pueden estar incubando
futuras experiencias agresivas y negativas en la relación jefe
colaborador.
- Pocas veces reconocen en los demás el trabajo bien hecho.
La felicitación, el reconocimiento, valorar un trabajo bien hecho y
demás expresiones donde se aplaude el esfuerzo y el resultado parece que
están ausentes en el repertorio gerencial de algunos directivos, sin
embargo sabemos que la labor empresarial es producto del desempeño de
las personas que asumen la responsabilidad de hacer realidad la visión y
la misión. Los planes de motivación deben entonces orientarse a generar
una cultura que sabe que vale la pena comprometerse no sólo con la
tarea sino también con el resultado. Los gerentes que no reconocen que
son sus colaboradores los que aportan y contribuyen en la ejecución de
la gestión están promoviendo que poco a poco se cree un ambiente donde
se trabaje por la ley del menor esfuerzo y donde los que hacían de su
trabajo una experiencia de crecimiento entren en la cómoda rutina de la
“ley del menor esfuerzo” y en la peligrosa “zona de confort” y por tanto
la mediocridad de la empresa tendrá en ellos a sus representantes. En
la labor gerencial conviene estructurar planes y programas orientados a
reconocer que vale la pena el esfuerzo, integrando a todos los
colaboradores y no sólo aquellos que están en frente al cliente y que
tienen más posibilidades de recibir el aplauso externo.
- Sus tiempos de trabajo dependen más de los horarios y que de los resultados. La labor gerencial, por lo general, se caracteriza por ser, real y contra actualmente, un cargo y función de “manejo y confianza”, lo cual significa que el horario no es su límite en la gestión, como si lo son los resultados para los cuales fue contratado, sin embargo también encontramos niveles directivos para quienes el tiempo de trabajo es lo más importante, en este sentido vale la pena recordar que el tiempo es la oportunidad de ejecutar la gestión encomendada pero no su término. Caso contrario a los cargos operativos a quienes, incluso por la ley laboral, es preciso respetarle los horarios y si se superan los acuerdos legales deben ser compensados económicamente. El gerente está trabajando todo el tiempo porque se entiende que sus funciones tienen alcance táctico y estratégico para la organización.-
Espero que estas breves reflexiones permitan a quienes son, o serán jefes incluir en sus agendas de formación en las competencias claves para el éxito gerencial que les permita atender y tener en cuenta las alertas puede representar un revés en su vida profesional que lleven a retrasar el proceso de desarrollo personal y profesional.
Fuente: http://www.degerencia.com/articulo/efectividad-gerencial-10-senales-de-alerta
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