Por Sergi Mateo
El mundo entero se mueve por
emociones. De nada sirven los productos, las marcas o las ideas si no
transmiten algo más allá de lo puramente visual o conceptual. Lo que diferencia
a unas personas de las otras como consumidores es precisamente el tipo de
emociones que las mueven. Sin embargo, muchos anunciantes y agencias siguen
olvidándose de generar respuestas emocionales en sus acciones de marketing. Y
sin respuestas emocionales, es imposible que una campaña publicitaria genere
resultados, branding o recuerdo.
Las empresas deben orientar
su oferta con productos y servicios atractivos procurando resaltar un valor
adicional basado en aspectos emocionales que lo diferencien del resto. Es obvio
que si las marcas generan cercanía o transmiten cualquier valor que sea de
nuestro agrado, aumentarán exponencialmente sus posibilidades de ser elegidas
entre el resto. Esta idea es la que debe formar el núcleo de cualquier plan de
markeking.
En un mundo donde la
saturación publicitaria es una realidad y teniendo en cuenta que cada vez los
productos se parecen más, la publicidad debe orientarse como un elemento más
social, afectivo, humano, diferenciador y cercano posible que consiga potenciar
las conexiones neuronales de los consumidores y que así transformarlas en
sensaciones positivas sobre las marcas: felicidad, tranquilidad, seguridad,
etc.
El marketing del futuro
seguirá siendo el arte o la ciencia de satisfacer deseos incumplidos o
necesidades insatisfechas, pero cada vez más a través de estrategias y mensajes
emocionales, donde las sensaciones o sentimientos de los mismos superen incluso
las propias funcionalidades de los productos o servicios que se ofrezcan.
Siempre he pensado que las
marcas tienen alma propia, es cierto que no son de carne y hueso, pero nacen,
crecen, se mueven y producen una enorme variedad de sensaciones cuando entramos
en contacto con ellas. La gente hace vida a su alrededor y son reconocibles por
sus formas, colores o aplicaciones. ¿Quién no conoce algún enamorado de Apple o
quién no tiene una marca con la que se identifique?
Así el nuevo reto de las
marcas pasa por involucrar a los consumidores haciéndoles participes de sus
relatos comerciales, o lo que es lo mismo, que dejen de ser puramente
receptores del mensaje y se conviertan en prescriptores del mismo. Pero este
cambio solamente se producirá si las marcas consiguen conectar emocionalmente
con sus clientes.
Las campañas publicitarias ya
no sólo deben proponernos un viaje lleno de emociones donde haya algo más que
promesas, sino que además los consumidores esperan que sus marcas favoritas les
conozcan individualmente y por ende entiendan profundamente sus necesidades. En
este sentido, las empresas deben de trabajar para cubrir estas expectativas con
productos y servicios que lleguen al corazón, así como haciendo un uso efectivo
y coherente de todos los canales de comunicación. Y por supuesto, aprovechar el
potencial de las redes sociales para escuchar a sus usuarios, saber qué
sienten, cómo piensan y qué sensaciones pueden provocarles evocando sus sueños.
¿No es apasionante?
En todo esto tiene mucho que
ver el neuromarketing, una disciplina avanzada cada vez más desarrollada que
tiene por objetivo investigar y estudiar procesos cerebrales que determinan
cómo se forman las conductas y la toma de decisión de las personas. Con ella es
posible conocer mejor la mente del consumidor, descubrir sus deseos, cuáles son
sus motivaciones o por qué terminan comprando un producto en vez de otro.
Muchas marcas ya han comenzado a inundar el
mundo lanzando una comunicación dotada de belleza, alegría, sensualidad y
diversión con el fin de persuadir a la audiencia y animarles a consumir. Pero hemos
visto como el marketing y la publicidad tienen todavía por delante un largo
camino por recorrer en la exploración de los sentimientos de sus
públicos, cuyo objetivo será lograr una conexión afectiva que vaya en
consonancia con su forma de vida y en consolidar relaciones duraderas basadas
en la confianza.
Fuente:
http://www.puromarketing.com/44/11529/poder-publicidad-emocional-marcas.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario